
Si a la esencia histórica del rocanrol logramos sumarle un conjunto de palabras que reflejen lo que le pasa y lo que siente la gente común, esa que vive, anda, trabaja, sufre y disfruta en cualquier barrio de Gran Buenos Aires, habremos encontrado la fórmula para explicar qué es La Wiston.
La Wiston es una banda que desde hace varios años recorre los escenarios de Capital y Gran Buenos Aires con su bagaje del mejor rocanroll.
Lo que comenzó como un proyecto no muy definido, con el paso del tiempo se fue transformando en una agrupación sólida, con identidad propia y una mística que remite a los viejos rituales del rock.
En el año 2008 publicaron de manera independiente su primer álbum: Banquete.
Una edición inusualmente prolija, cuidada y profesional que, sin contar con el apoyo de los aparatos publicitarios de las grandes compañías, se distribuyó en recitales, comercios vinculados con el mundo del rock y a través de Internet.
“Banquete”, su primer disco, grabado en 2008 y presentado con gran éxito en El Marquee, ese templo roquero del barrio de Villa Crespo y en varios puntos de la costa atlántica, entre otros, es un buen resumen de su historia. Escuchándolo uno puede entender cómo entienden la vida estos seis pibes –ya no tan pibes en realidad- y cómo reflejan sus propios sentires en esas letras que son mucho más que simples acompañamientos de la música.
“Ya no duermo para descansar, solo duermo para soñar”, dicen en Desvelado, uno de sus temas. Y es que de eso se trata, de soñar, responden apenas uno les pregunta para qué tocan.
Todos ellos vienen de experiencias musicales anteriores, experiencias que sirvieron para ir puliendo la técnica, para conocer el terreno, para ver de qué se trata esto de intentar vivir de la música. Pero todos sienten que, desde que La Wiston cobró vida, algo distinto empezó a gestarse. Algo que es más que la simple suma de cinco tipos que aman la música. Algo que es más que una simple banda de rocanrol.
En la temporada del verano 2008-2009 cumplieron con el ritual de realizar su primera gira por la costa atlántica, transitando bares y escenarios de Villa Gessell, Mar de Ajó y otros puntos turísticos.
La incorporación, durante este año 2009, del tecladista Chiche Graciano (ex Los Rayos, Vox Dei, Memphis, etc.) terminó de consolidar la formación definitiva que actualmente se presenta en los escenarios.
Algo que solo puede explicarse cuando se apagan las luces, se prenden los equipos y se escucha, bien fuerte, bien profundo, bien sentido, ese grito de guerra que dice “¡Vamos la Wiston!” y la banda empieza a tocar.